La Serena no está preparada para evacuaciones
Conversamos con la arquitecta Francesca Vives sobre planificación urbana, vías de evacuación y cómo enfrentar un tsunami
Durante marzo, la Región de Coquimbo ha vivido una seguidilla de movimientos sísmicos que ha encendido las alarmas ciudadanas. En este contexto, conversamos en Vecino Gabi Conversa con la arquitecta y panelista Francesca Vives, quien desde hace cinco años vive y trabaja en La Serena. Su análisis es claro: “La ciudad no está preparada para evacuar en caso de tsunami”.
¿Más sismos que antes?
La percepción de un marzo más sísmico no es solo una sensación. Francesca lo confirma: “Efectivamente hemos tenido dos eventos sísmicos bastante notorios. Yo vivo en la zona costera y se han sentido con fuerza”. Frente a este escenario, señala que es clave preguntarse si la ciudad está preparada para enfrentar una posible evacuación.
Falencias en las rutas de evacuación
Al recorrer la ciudad, Francesca detectó un número insuficiente de vías de evacuación y una infraestructura precaria: “Las calles de evacuación son de tierra, no están iluminadas, y muchas no se sienten seguras”. Incluso, comenta que algunos paneles solares instalados por el municipio para iluminar estos caminos fueron robados, dejando nuevamente a oscuras rutas fundamentales en caso de emergencia.
“Si no pasamos por estas rutas en un día normal, menos lo haremos en una situación de riesgo”, advierte.
¿Qué tan lejos está el punto seguro?
Uno de los mayores problemas es la distancia entre las zonas de riesgo y los puntos seguros:
“Una persona promedio se puede demorar más de 30 minutos caminando hasta una zona segura, y eso si no hay aglomeraciones o dificultades de movilidad”, explica. Esto es especialmente crítico en temporada alta, cuando la playa está repleta de turistas.
Simulacros escasos y desconocimiento ciudadano
Francesca destaca la necesidad urgente de realizar simulacros frecuentes e inclusivos. “Solo participé en un simulacro hace dos años, enfocado en colegios. No hay ejercicios masivos ni continuidad en estas prácticas”, señala.
Enfatiza en el mal uso de las vías de evacuación durante el verano: muchas son ocupadas como estacionamientos o caminos para delivery. “Estamos obstaculizando las vías de evacuación, a veces sin saberlo”, dice.
Una tarea de todos
¿Quién debe hacerse cargo? Para Francesca, la responsabilidad es compartida:
“El municipio tiene un rol, pero también la Gobernación Marítima y, por supuesto, la ciudadanía. No puede ser que se roben una luminaria que está ahí para salvar vidas”.
“La gente que roba paneles o estaciona donde no debe probablemente no sabe que esa es una vía de evacuación”, plantea.
Ruta del riesgo: saber hasta dónde puede llegar el mar
Francesca menciona el ejercicio de la Ruta del Riesgo, desarrollado en Valparaíso, como ejemplo a seguir:
“Nos olvidamos de la historia. Es clave saber hasta dónde ha llegado el agua en otros tsunamis. En La Serena, ha llegado hasta la avenida El Santo. Eso es muy lejos desde la playa”, advierte.
Recomendaciones finales
Para Francesca, la clave está en la preparación permanente:
- Identificar las vías de evacuación cercanas a tu hogar, trabajo o lugar de veraneo.
- Evacuar a pie, nunca en auto, para evitar el colapso vial.
- Si estás cerca de un edificio alto, realiza una evacuación vertical.
- En caso de sismo, avanza en dirección opuesta al mar, aunque no sepas bien los puntos cardinales.
- Promover el uso responsable y el respeto por las infraestructuras de emergencia.
“Evacuar de mar a cordillera”, enfatiza Francesca para cerrar la entrevista.